Disputa en Belén




 Disputa en Belén


Tiempo / Personajes: 8 Minutos y 31 Personajes.
Resumen: En Belén se corre la voz de que va a nacer el niño Dios. Los animales y las plantas discuten sobre cuándo es el mejor momento para que nazca.



PERSONAJES

NARRADOR 1
NARRADOR 2
SOL
FLOR 1
FLOR 2
FLOR 3
LUNA
ESTRELLA 1
ESTRELLA 2
ESTRELLA 3
PASTOR 1
PASTOR 2
PASTOR 3
OVEJA 1
OVEJA 2
OVEJA 3
PERRO
PÁJARO
BÚHO
MULA
BUEY
LAVANDERA
PAJA
REY 1
REY 2
REY 3
ÁNGEL 1
ÁNGEL 2
ÁNGEL 3
ÁNGEL 4
ÁNGEL 5



NARRADOR 1. Esto que van a ver pudo ocurrir una vez hace muchos años.

NARRADOR 2. Fue en mi pueblo, en Belén. Era un pueblecito muy pequeño y los niños vestíamos así, como nosotros.

NARRADOR 1. Sucedió que se corrió la voz de que iba a nacer un niño muy bonito que era Dios. Según se fueron enterando todos: el sol, la luna, las estrellas, las flores, los pastores, la lavandera, los animales, la paja, la noche… y hasta unos Reyes Magos de Oriente, se reunieron todos en la plaza del pueblo muy contentos para festejarlo y hacer todos los preparativos para recibirlo.

NARRADOR 2. Pero, de repente, empezaron a discutir porque se dieron cuenta de que eran muy diferentes, unos vivían de noche y otros de día. Unos querían que el niño naciera de noche para ser ellos los primeros en verlo y estar con él…otros querían que naciera de día para ser ellos los primeros y recibirlo como se merecía.

SOL. Nacerá de día, cuando yo esté en lo más alto, alumbre y caliente fuerte; no dejaré que esté ni una nube y así se le podrá ver bien, todos podrán enterarse, y Él podrá ver lo bonitos que son todos.

FLORES. (
TODAS) ¡Eso, eso!

FLOR 1. Desde luego, así nosotras estaremos abiertas y podrá ver todo el campo y vernos bailar movidas por el aire.

FLOR 2. Y sentirá nuestros olores y podrá acariciarnos con sus manitas y notar lo suavecitas que somos.

FLOR 3.
 Y verá nuestros colores. Brillaremos con las gotitas del rocío de la mañana, ¡le gustaremos tanto!

LUNA. ¡Sol, mira! Yo creo que les asustarías con tanta luz y tanto calor. Yo creo que yo soy más fresquita y mi luz es más suave y no le daré miedo. Si nace de noche yo, poquito a poco, le prepararé para cuando tú salgas por la mañana.

ESTRELLA 1. Tiene razón la luna; nosotras la ayudaremos con nuestra luz. Esa noche tampoco habrá nubes y estaremos todas y se nos verá muy grandes.

ESTRELLA 2. Brillaremos fuerte en lo alto y le entretendremos bailando en el cielo. Seremos como colgantes en su cuna y mirándonos se dormirá tranquilo.

ESTRELLA 3. Sus ojitos se acostumbrarán poquito a poco a la luz y nosotros guiaremos a todos hacia el Portal; nos pararemos allí encima para que sepáis dónde está.

PASTOR 1. Pero si es de día podremos llevarle todo lo que necesite. Le llevaremos la leche recién ordeñada para que la tome calentita.

PASTOR 2. Miel dulce que poner en su chupete y que le ayude a crecer y la lana de nuestras ovejas para que su mamá le haga jerseys.

PASTOR 3. Bueno, pero a nosotros nos da igual, no nos dormimos nunca pronto. Siempre charlamos junto a la hoguera y si nace de noche también seremos los primeros en llegar y llevarle cosas.

OVEJA 1. Pero si nace de noche no nos verá a los animales que estemos dormidos.

OVEJA 2. En cambio si nace de día podrá jugar con nosotras y le dejaremos tocarnos para que note lo blanditas que somos.

OVEJA 3. Además nosotras andamos muy despacio y llegaríamos las últimas.

PERRO.
 A mí me da igual; yo siempre vigilo de día y de noche y guardo las ovejas. Le cuidaré de noche, y de día le dejaré subirse encima de mí para pasear y que me agarre de las orejas para no caerse.

PÁJARO.
 ¡Ah! no, pero los pájaros sólo cantamos de día y de noche va a perderse nuestros trinos y no va a ver nuestros colores brillando bajo el sol y nuestros hermosos vuelos.

BÚHO. ¡Pero bueno! También hay animales que vivimos de noche y cantamos y además cuidaremos de que nada le pase, haremos guardia con nuestros grandes y brillantes ojos y les avisaremos moviendo las ramas de los árboles.

MULA. Nosotros le cedemos nuestro establo, le haremos compañía, dormiremos con Él y le daremos calor con nuestro aliento.

BUEY. Y con nuestros grandes cuerpos le protegeremos y le adormeceremos con nuestros mugidos.

LAVANDERA. Sí, todo esto está muy bien, ¡pero no son nada prácticos! Necesitará sábanas y baberos y pañales limpios y yo tendré que ir al río a lavarlos y esperar a que el sol los seque, tú (a la luna) no me sirves para eso.

PAJA. No te preocupes, hasta que tú llegues a hacer tu trabajo yo le serviré de colchón. Estaré secándome todo el día al sol y así al llegar la noche estaré calentita y me ahuecaré mucho para estar muy blandita.

REY 1. Nosotros viajaremos de noche y llegaremos llamando bien la atención, para que todos vean nuestra importancia.

REY 2. Llevaremos criados, camellos, telas, oro, incienso y mirra.

REY 3. Nuestra caravana se verá y oirá en todo el país y así todos nos admirarán y adorarán con nosotros al Niño.

LUNA. No seáis tontos, cuando nazca necesitará silencio, paz, estará cansado y querrá dormir. Para dormir lo mejor soy yo, el silencio, la noche. Dormirá con todos ustedes y así al amanecer será de todos y podremos disfrutar con Él.

NARRADOR 1. Aquello no tenía fin, todos tenían buenas intenciones pero no se ponían de acuerdo.

NARRADOR 2. Pero de repente sucedió algo…

ÁNGEL 1.
 ¡Escuchen todos! Conocemos sus buenas intenciones, pero la luna tiene razón. Tienen que ponerse de acuerdo. Lo importante es hacer lo mejor para el Niño.

ÁNGEL 2. Háganlo todos de acuerdo, juntos y contentos, así que ahora ¡a hacer las paces y a prepararse!

ÁNGEL 3. El Niño nacerá en silencio, de noche; lo acompañarán la luna y las estrellas en lo alto; la paja lo acogerá y la mula y el buey lo calentarán; los animales nocturnos se lo irán contando unos a otros, nosotros avisaremos a los pastores y las estrellas avisarán a los Reyes.

ÁNGEL 4. Los Reyes caminarán sigilosos, nadie importante debe enterarse porque Herodes quiere matar al Niño.

ÁNGEL 5. Y luego al amanecer, todos los demás iréis llegando y juntos estaremos con Él.
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El gran misterio del pesebre

El gran misterio del pesebre
Autor: Justyn Walter, traducido por Loida Somolinos
Tiempo / Personajes: 17 Minutos y 5 Personajes.
Resumen: Cinco animales entran en su granero después de un duro día de trabajo y encuentran a un bebé echado en su pesebre. Pero, ¿quién es él? Y, ¿de dónde viene? ¿Es una conspiración o algo más grande?
PERSONAJES
Oveja
Camello
Burra
Buey
Gallina


ATREZZO
Máscaras de animales, pesebre, un muñeco, abrevadero de agua, etc.


OBRA


PARTE I

(Los animales entran)

Oveja: ¡Uf! ¡Estoy hecha polvo!

Camello: Y aquí termina otro duro día de trabajo.

Burra: Es hora de hincarle el diente al heno.

Buey: ¡Es hora de comer! Me estoy muriendo de hambre.

Gallina: Tengo tanta hambre que me podría comer un caballo.

Burra: ¡Eh! Ni en broma.

Oveja: Oye, me han contado que has traído una pareja de humanos hasta aquí. ¿Qué te apuestas a que estarán ahora bien calentitos en la habitación de su hotel?

Burra: ¿Y a ti qué te importa?

Buey: (Examinando el pesebre). ¡Eh! ¡Compañeros!

Oveja: No, sólo que ellos se quedan con todas las comodidades del mundo mientras que nosotros estamos aquí encerrados en un granero como animales.

Gallina: ¡Somos animales!

Oveja: No me entiendes lo que quiero decir.

Buey: (Poniéndose nervioso) Colegas...

Camello: Es tu típico comentario de “soy demasiado buena para estar en este establo” lo que hace que este país no vaya bien; régimen capitalista, eso es.

Oveja: ¡Exacto! Ya sabéis que los humanos nos han estado esquilando desde hace mucho tiempo delante de nuestras narices.

Buey: (Temblando). Hay alguien en el pesebre.

Burra: ¡Sí, tienes razón! Por una vez me gustaría ver a uno de éstos aquí en una noche fría.

Oveja: Ahora parece que entiendes lo que quiero decir.

Burra: Yo he cargado con esa mujer gorda desde Nazaret hasta aquí y, ¿qué es lo que he ganado yo?

Oveja: Absolutamente nada

Buey: ¿QUIERE ALGUIEN ESCUCHARMEEEEEEE!

(Pausa)

Animales: ¿Qué?

Buey: ¡Hay algo que está encima de nuestra comida!

Animales: ¿Qué?

Burra: Tú siempre ves cosas que no existen.

Buey: De verdad, os lo prometo, está aquí mismo, se deja ver con bastante claridad.

Oveja: A ver... pues tiene razón.

Camello: ¿Quieres decir que es verdad?

Buey: Que alguien mire en el pesebre.

(Se acercan apresuradamente)

Gallina: Parece que sí.

Buey: Tranquilos, que no cunda el pánico.

(Se juntan.)

Burra: ¡Ah! Está muy claro.

Gallina: ¿Qué crees que puede ser?

Camello: ¡Ni siquiera tiene pelo!

Oveja: Esperad a que el resto de inquilinos se entere de esto.

Buey: Quizá sea un cerdito.

Camello: ¿Un cerdo en Israel? Ya puedes limpiarte la boca.

Gallina: Me parece muy bonito.

Burra: ¡Por favor! ¿Hay alguien aquí que tenga una pizquita de cerebro?

Gallina: Eso me ha ofendido.

Burra: Para tu información, cerebro de mosquito, es un bebé, ¡un bebé humano¡ Lo sé porque he cargado muchos sobre mis espaldas.

Buey: ¡Soooooooooo! Para el carro.

Gallina: Machote, no te eches una vaca de novia.

Buey: ¿Qué quieres decir con eso?

Oveja: Chicos, os diré lo que creo. Los humanos nos están enviando un mensaje.

Burra: ¿Un mensaje? ¿Qué tipo de mensaje?

Oveja: Que vivir en confortables casas y acogedores lechos no es suficiente para ellos. ¡Ahora se están instalando en los graneros!

Buey: Es que, ¿ya no respetan nada!

Camello: ¿No conoces el dicho que dice que el césped de tu vecino sabe mejor que el tuyo?

Oveja: No os engañéis, muchachos, es hora de volver a la vida salvaje.

Buey: Pero, si yo estoy domesticado.

Camello: Es otro típico ejemplo en el que las clases dominantes se aprovechan de los pobres obreros.

Gallina: Si tú piensas que eso es malo, espera a oír esto: cada mañana dejo un huevo en mi gallinero pero cada tarde, cuando regreso ¡Puf! Ha desaparecido.

Buey: ¿Estás bromeando?

Gallina: Estoy empezando a creer que hay algo misterioso por aquí.

Burra: ¡Chicos! ¡Chicos! ¿No os dais cuenta de lo que está sucediendo aquí?

Animales: ¿El qué?

Burra: Escuchadme y reflexionad sobre esto: Dos extranjeros, uno de ellos una mujer bastante gorda; la llevo encima a las afueras de la ciudad pero no hay habitación libre en la posada ¿lo veis? La siguiente cosa que descubrimos es un bebé echado en nuestro pesebre.

Animales: ¿Y?

Burra: Creo que alguien está intentando ponernos en peligro.

Buey: ¿Quieres decir que nos están vigilando?

Burra: Eso es exactamente lo que quiero decir.

Gallina: Pero, ¿por qué alguien querría hacer eso?

Burra: Puede ser que alguien quiera al niño fuera de escena ya que puede ser alguien importante.

Gallina: ¿Quieres decir como un rey o un ministro?

Burra: Eso es.

Oveja: Sí, sí, así es. Dejan al niño en el pesebre, en nuestra comida; vienen cinco animales hambrientos después de un duro día de trabajo. ¡Ñam! ¡Ñam! ¿Quién va a distinguir lo que es heno de lo que no lo es? Al final sólo quedan unos cuantos trozos de tela.

Buey: Me estoy poniendo malo.

Burra: Pero han cometido un gran error.

Gallina: ¿Cuál?

Burra: Que todos somos herbívoros.

Gallina: Bueno, yo como gusanos.

Oveja: Oye, si yo fuera tú no se lo diría a mucha gente por ahí.

Camello: ¡Oh! ¡Oh! ¡Mirad! Se ha movido.

(Se quedan mirando al niño. El bebé hace ruido.)

Gallina: Desde luego, si el niño es un rey, éste es un lugar bastante original para nacer.

Buey: Original o no, no puede estar aquí. No puedo comer si alguien me está mirando.

Burra: Entiendo lo que quieres decir, yo tampoco puedo comer si te veo a ti.

Buey: ¿Qué es lo que estás diciendo?

Burra: Que tú vomitas por todas partes, ¡es asqueroso!

Camello: Tiene razón.

Buey: Se llama rumiar. ¡Es lo que hacen las vacas!

Burra: ¡Cuatro estómagos! ¿Crees que podrías guardarte algo para ti allí adentro?

Buey: No creo. Bien, alguien tiene que mover al niño.

Oveja: No me miréis a mí. He oído decir que muerden.

Gallina: Me encantaría saber qué es lo que está haciendo aquí realmente.

Burra: ¿Eres una gallina?

Oveja: No, soy una oveja. Esa es la gallina. Creo que es bastante evidente.

Gallina: Y, ¿tú crees que mi cerebro es como el de un mosquito?

Oveja: Cuatro patas, un vellón de lana.... no es tan difícil.

Buey: Bien, la burra lo trajo aquí, pues que se deshaga de él.

Burra: Hoy he cargado a una mujer muy gorda durante muchos kilómetros, ¡es el turno de otro!

Camello: ¡Por lo que más quieras! Lo haré yo.

Gallina: ¡Cuidado! Pueden notar el miedo.

Camello: ¡Cuchi cuchi!

Bebé: ¡Buahhhhhhhhh!

Gallina: ¡Cuidado! ¡Está adoptando una actitud de ataque!

Buey: Creo que me voy a poner malo.

Camello: ¡Oh, no! Alguien viene.

Oveja: ¡Os dije que no lo tocarais!

Gallina: ¿Es un cerdo?

Burra: No, es la mujer gorda. Chico, ¡cómo ha perdido peso! Debe de haber hecho mucha gimnasia desde que la he dejado. Un momento: hay unos pastores con ella.

Oveja: Eso no me huele bien.

Burra: Y tres tíos en camello.

Camello: ¡Nos tienen rodeados!

Buey: ¿Qué hacemos?

Burra: Escapémonos por la puerta trasera y si alguien pregunta, echémosle la culpa a los cerdos, ¿entendido?

Animales: ¡Sí!

(Los animales salen. Pausa por un momento. La gallina regresa al escenario.)

Gallina: ¡Esperad! Me he dejado el huevo.

(Mira en el gallinero. ¡Anda! ¡El huevo ha desaparecido!)

Gallina: (Al público.) ¡Puf! La cosa se complica. Colegas, esperadme.


PARTE II

(El bebé no está. Entran los animales.)

Camello: ¿Quieres decir que el rey de reyes ha nacido en nuestro establo?

Oveja: Eso es lo que los pastores han dicho.

Camello: El Cristo, el Elegido, el chaval, ¿nació aquí mismo?

Buey: ¿Estuvo durmiendo en nuestro pesebre?

Oveja: ¿Qué puedo decir? El niño tiene clase.

Gallina: Desplúmame y llámame calvo.

Burra: ¡Eh, amigos! ¿Sabéis lo que quiere decir esto, verdad?

(Pausa)

Animales: ¡Que somos famosos!

Buey: ¡Oh! Siento escalofríos por todo el cuerpo.

Oveja: La verdad es que siempre me ha gustado ese niño.

Burra: Y pensar que llevé a su madre todo el camino desde Nazaret. ¿Sabéis qué? Me eligieron a mí entre varios aspirantes aunque no fue tanto un viaje, como un acto de amor.

Buey: Estoy seguro de que desde que el niño estuvo tendido sobre nuestro heno sabe mucho mejor.

Camello: No te puedes comer ese heno ahora. Es como si fuera heno santo o algo así.

Oveja: Pensad en los titulares. Esta historia puede ser grande.

Gallina: ¡Eh! Yo le regalé un huevo. Esto va a pasar a la historia: oro, incienso, mirra y un huevo. Sale como la seda.

Burra: No me puedo creer que el Cristo haya nacido aquí.

Oveja: Pensad en los derechos de publicación.

Burra: Amigos, me gustaría proponer un brindis por el nuevo rey que acaba de nacer.

(Todos se lanzan sobre el abrevadero. Tragan y engullen.)

Animales: ¡Feliz Navidad a todos y buenas noches!

(Pausa)

Oveja: Tengo que llamar a mi agente.

Gallina: Yo también.

Camellos: ¡Oh, fijaos! ¿No es maravilloso? El bebé ha vomitado aquí...

Buey: Estooooo, en fin, fui yo.

Burra: ¡Qué asco, por favor!

(Salen)


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Joven y Amigo

Joven y Amigo
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Tiempo / Personajes: 10 minutos / 4 personas
Resumen: Enfatizar la necesidad de tener, como cristianos, relaciones significativas los unos con los otros; y hablar acerca de las dinámicas necesarias para el establecimiento y mantenimiento de las amistades. Los cuatro jóvenes que leerán los respectivos personajes de la narración titulada: "Encuentro de David con el peligro",
Planes para el programa: Los cuatro jóvenes que leerán los respectivos personajes deben ensayar antes para ser capaces de leer con expresión. Hay que tener listos suficientes papeles y lápices para que los asistentes tomen nota de las características de la amistad de David y Jonatán, a medida que se va desarrollando la narración. Téngase también a mano un pizarrón. No olvide preparar partes especiales sobre el tema.
Textos bíblicos: Éxodo 33:7-11; Proverbios 17:1 18:24; Juan 15:13; 1 Samuel 12.
Introducción
Aunque eventualmente, todos necesitamos tener amigos, nos resulta a veces difícil construir una amistad significativa en el mundo ocupado de hoy hay poco tiempo para compartir nuestras esperanzas y dolores con otros. Sin embargo
Todavía, y a pesar de eso, persiste la necesidad intimidad en varios niveles.
Aunque algunos individuos opten por una vida solitaria, los seres humanos fueron creados para ser criaturas sociales. Como Jerry y Mary White escribieron en su libro Frends and Frienship (Amigos y amistad), "nadie puede tener una existencia significativa sin amor y amistad”. El amor y la amistad son la sustancia de nuestra vida emocional.
Aunque la Biblia es principalmente una revelación de la revelación de Dios con sus hijos, contiene también importantes enseñanzas sobre las relaciones entre los seres humanos. Tal vez no haya ejemplo más claro de amistad que la historia de David y Jonatán. Una mirada más cuidadosa a esa relación nos ayudara a descubrir algunos de los secretos de una amistad verdadera y duradera.
Encuentro de David con el peligro
Los cuatro jóvenes que se prepararon para leer las diversas partes pasarán en este momento al frente y leerán el texto correspondiente a cada uno, tratando de dar la inflexión apropiada, para dar un tono real a la escena. El diálogo fue escrito a partir del capítulo 20 de 1 Samuel. Pídale a la audiencia que vaya anotando las características especificas de amistad de David y Jonatán a medida que se desarrolla el diálogo).
Narrador: Hay pocas cosas en la vida que amanecen más a algunos individuos que la pérdida del poder. Y eso era lo que el rey Saúl estaba enfrentando. En su esfuerzo por retener el trono de Israel, decidió acabar con la vida de David, el hijo de Isaí, que era su potencial sucesor. La Biblia relata un intento de Saúl para matarlo. Irónicamente, el mismo hijo de Saúl, Jonatán, es quien ayudó a David a evitar su muerte prematura. La historia de esa increíble amistad se encuentra en 1 Samuel 20, donde vemos a David buscando desesperadamente una respuesta de su amigo de confianza, Jonatán.
David: (Implorando) ¿Qué hice yo? ¿Cuál es mi ofensa? ¿Qué piensa tu padre que hice equivocadamente, para tratar de matarme?
Jonatán: ¡Por Dios! No hay la idea de matarte. Sé que mi padre no hará nada sin decírmelo. ¿Por qué escondería mi padre una cosa así de mí? ¡No puedo creerlo!
David: Estoy pronto para jurarte que es así, tu padre dijo para sí mismo: "Jonatán no debe saberlo, porque si lo sabe quedará resentido", ya que él sabe que tú me tienes en gran consideración. Así como vive el Señor, y tú vives, hay apenas un paso entre mí y la muerte.
Jonatán: ¿Qué deseas que haga?
David: (Pensativamente) Mañana es luna nueva, y deberé cenar con el rey. Déjame ir y esconderme en el campo hasta la tercera noche. Si tu padre nota mi falta, entonces dile: "David me pidió que lo dejara ir a hacer una visita rápida a su hogar en Belén, pues es el sacrificio anual de toda su familia". Si el dice: "Está bien", será una buena señal para mí; pero si el se indigna, sabrás que decidió hacerme mal. (Seriamente). Querido Jonatán, usa de misericordia conmigo; pues tú y yo hicimos una solemne alianza ante el Señor. Mátame si tengo culpa. ¿Por qué me dejarás caer en las manos de tu padre?
Jonatán: (Atónito) ¡Por Dios! Si descubro que mi padre planea tu mal, te avisaré.
David: ¿Cómo me lo harás saber? 
Jonatán: (Pausa) Ven conmigo al campo.
Narrador: De esa forma fueron juntos al campo y Jonatán le dijo a David:
Jonatán: (Intensamente) Te prometo a ti, David, delante del Señor Dios de Israel, que mañana a esta misma hora sondearé a mi padre por tercera vez y, si veo que él tiene buena disposición para contigo, haré que lo sepas. Si mi padre se vuelve desconfiado, que el Señor haga conmigo el mismo mal y más si yo no te lo hiciera saber y no te pusiera a resguardo. ¡El Señor será contigo como ha sido con mi padre! Te prometo que mientras yo viva tendrás mi amistad fiel, como el Señor requiere; y si yo muero, tu continuarás siendo leal a mi familia para siempre. Cuando el Señor elimine de la tierra a todos los enemigos de David, que el Señor te llame a prestar cuentas si tú y tu casa dejaren de ser mis amigos.
Narrador: Jonatán renovó su promesa a David por causa de su amor por él, pues lo amaba como a sí mismo. Entonces le dijo:
Jonatán: Mañana es luna nueva, y se darán cuenta de tu ausencia cuando vean tu lugar vacío. Por lo tanto, vete al caer la noche, por tercera vez, al mismo lugar donde te escondiste en la tarde de la fiesta, y queda allí escondido. Cuando yo vaya, lanzaré tres flechas en aquella dirección, como si estuviera intentando acertar un blanco. Mandaré a mi ayudante que vaya a buscar las flechas. Si yo le digo: "Mira, las flechas están de este lado, júntalas", entonces podrás salir del escondite. Estarás seguro, te lo prometo. Pero si yo le digo: "Mira, las flechas están del otro lado, más adelante", entonces el Señor te habrá dicho que debes partir. El Señor quede entre mí y tí para siempre.
Narrador: Así que David se escondió en los campos. Llegó la luna nueva, la cena estaba preparada, y el rey se sentó para cenar. Saúl se sentó en su lugar de costumbre junto a la pared. Y Abner se sentó a su lado; Jonatán también estaba presente, (hacer una pequeña pausa), pero el lugar de David estaba vacío. Aquel día Saúl no dijo nada, pues pensó que David estaba ausente por algún motivo, tal vez por estar ritualmente impuro. Pero al segundo día, el día siguiente a la luna nueva, el lugar de David todavía estaba vacío, y Saúl le dijo a su hijo Jonatán: "¿Por qué el hijo de Isaí no vino a la fiesta, ni ayer ni hoy?"
Jonatán: David me pidió permiso para ir a Belén. Dijo:
Nuestra familia está sacrificando en la ciudad y mi hermano me pidió que estuviera allí. Ahora, si hallé gracia delante de ti, déjame ir a ver a mis hermanos". Por eso no vino a cenar con el rey.
Saúl: (Airado) ¡Hijo de madre perversa y rebelde! Te hiciste amigo-del hijo de Isaí sólo para traer vergüenza a ti mismo y deshonra a tu madre, pero yo lo voy a arreglar. Mientras el hijo de Isaí viva, ni tú ni tu corona estarán seguras. Manda que lo busquen, merece morir.
Jonatán: (Resentido) ¡El merece morir! ¿Por qué? ¿Qué hizo?
Narrador: Entonces Saúl tomó su lanza e intentó matarlo; y el supo que su padre quería la muerte de David. Jonatán dejó la mesa violentamente y no comió nada ese segundo día de las fiestas; pues estaba indignado por causa de David, pues su padre lo había humillado. A la mañana siguiente, Jonatán salió al campo para encontrar a David en la hora combinada, llevando un ayudante con él. Le dijo al muchacho:
Jonatán: Corre a buscar las flechas; voy a tirarlas.
Narrador: El muchachito corrió, y él tiró las flechas por sobre su cabeza. Cuando el muchacho llegó al lugar donde las flechas habían caído, Jonatán gritó:

Jonatán: ¡Mira, las flechas están más allá. Rápido! ¡No hay tiempo que perder! ¡Apresúrate!
Narrador: El muchachito juntó las flechas y se las llevó a su maestro; pero sólo Jonatán y David sabían lo que significaba; el muchacho no entendió nada. Jonatán entregó sus armas al ayudante y lo mandó que las llevara de vuelta a la ciudad. Cuando el muchacho se fue, David salió de su escondite y se inclinó humildemente tres veces. Se besaron y lloraron juntos, y el dolor de David era todavía mayor que el de Jonatán. Jonatán le dijo a David:
Jonatán: ¡Vete y ponte a salvo! Porque juramos ambos en el nombre del Señor, que es el testigo para siempre entre mí y tí, y entre tus descendientes y mis descendientes.
Narrador: David se fue y Jonatán volvió a la ciudad. Sus caminos se separaron en ese momento, pero estaban unidos para siempre por la amistad.
Actividad de interacción
Pida que los oyentes mencionen algunos atributos de la amistad que anotaron durante la narración. Escriba esas cualidades en una columna del pizarrón con el título Atributos. Luego, pida que los miembros mencionen algunas palabras que describan las características opuestas a la primera columna. Escriba estas palabras en una columna denominada Obstáculos (obstáculos a la amistad). Finalmente pida que la audiencia mencione otras características a ambas columnas, basadas en su observación personal la amistad, otros factores que pueden no estar aparentemente en esta narración en particular. Las columnas pueden e más o menos así:
Atributos Obstáculos
Lealtad Deslealtad
Transparencia Disfraz
Devoción Apatía
Prontitud en defender Pasividad
Intimidad Distancia y resero
Fidelidad No es de confían;
Altruismo Egoísmo
Prontitud en escuchar Desinterés
Afirmación Desprecio
Observaciones personales
Prontitud en reprender (cuando es apropiado) Celoso, no envidioso en la amistad.
(Concluya la actividad sugiriendo que la primera columna, más los atributos mencionados en las observaciones personales, contiene cualidades que deben ser cultivadas mientras que la segunda columna contiene características que deben ser erradicadas).
Puntos para discutir en grupo:

1. Dicen que los hombres tienen más dificultades que las mujeres para compartir intimidades unos con los otros en el campo de la amistad. ¿Concuerda o no con esto? Si concuerda, ¿cuál cree usted que es la razón o razones para esa dificultad?
2. ¿Cuál es la razón o razones, por la que algunos individuos parecen hacer amigos con más facilidad que otros?
3. ¿Puede un cristiano terminar una amistad? Si la respuesta es afirmativa, mencione algunas circunstancias que pueden llevarlo a eso.
4. ¿Concuerda usted con la idea de que los amigos más íntimos del cristiano deberían ser sus compañeros de creencias ¿Por qué sí o por qué no?


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DARÍAS TU VIDA POR AMOR?

DARÍAS TU VIDA POR AMOR?


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Texto bíblico: Romanos 5:7-8

PERSONAJES

ANDRÉS
VICENTE
RAQUEL
AMIGO 1
AMIGO 2
AMIGO 3
LADRÓN 1
LADRÓN 2
ESTER

ESCENA 1

(Andrés y Vicente vienen caminando por las calles de la ciudad. Es de noche y se dirigen a la casa de Andrés. Desde allí partirán con la madre de Andrés para llevar a Vicente a su casa.)

ANDRÉS. (Riéndose.) ¡Guau! El juego de futbol estuvo grandioso, pero como siempre, estos árbitros están ciegos…

VICENTE. (Riéndose.) Fíjate, yo creo que ese es un mal del que padecen todos los árbitros. ¿Acaso será un defecto de nacimiento o son entrenados para ser así?

ANDRÉS. No estoy seguro, pero (con un gran grito de júbilo) ¡ganamos!

(Ambos dan gritos de júbilo y se dan palmadas y abrazos.)

ANDRÉS. (Un poco más calmado.) Ahora llegamos a casa y le decimos a mi madre para que te lleve a casa porque se está haciendo tarde.

VICENTE. Me parece bien.

(En ese momento a lo lejos se acercan tres jóvenes que conocen a Vicente.)

AMIGO 1. ¡Vicente! ¿Cómo estás?

(Se saludan con un apretón de manos.)

VICENTE. Pues aquí. Vengo del partido de fútbol.

AMIGO 1. Ah, sí. Vi algo por la televisión, pero me aburrí.

AMIGO 2. Sí, estaba aburrido.

VICENTE. (Con voz temblorosa.) Sí, estaba un poco aburrido, pero es que fui porque me invitaron.

(Andrés lo mira con desconcierto e indignación.)

AMIGO 3. Hermano, vamos para una fiesta en casa del Chango.

AMIGO 2. Sí, una fiesta.

VICENTE. (Emocionado.) ¿En casa del Chango? Allí se forman las mejores fiestas que he conocido. Pero lo mejor de todo son las chicas que asisten.

AMIGO 2. Sí, las chicas, chicas, chicas…

AMIGO 1. ¿Qué te parece si nos aparecemos por allí? Va a haber bebidas, chicas… ¿Quién sabe? A lo mejor te anotas una (Se ríe con sarcasmo.) Tú sabes.

ANDRÉS. (Se dirige a Vicente.) Ya es tarde y te íbamos a llevar a tu casa.

VICENTE. Vale, esta fiesta va a estar de lujo y para pelos. No me la pienso perder por nada del mundo. Yo me voy. (Se dirige a sus amigos.) Chicos, una fiesta nos espera.

(Entonces Vicente se va con sus amigos hacia la fiesta dejando solo a Andrés.)

VICENTE. (Mientras se aleja se da la vuelta.) Nos vemos después. Chao.

(Andrés se dirige solo hacia su casa.)



ESCENA 2

(Vicente se dirige con sus amigos a la fiesta y comienzan a hablar mientras van caminando.)

AMIGO 1. (A Vicente.) Hermano, ¿por qué no invitaste a tu amigo? ¿Qué pasó?

VICENTE. (Un poco nervioso.) Eh, eh… Él va a la iglesia y no sale mucho de fiesta.

AMIGO 3. ¿Es un religioso de esos que se la pasa por allí con una Biblia debajo del brazo enviando a todo el mundo al infierno?

VICENTE. No, no. Él no es así. Él es bien chévere.

AMIGO 1. ¿Chévere? No, tú estás loco. La iglesia es para niños y viejos. Él está fuera de esas categorías. Entonces no es chévere, es aburrido.

AMIGO 2. Sí, aburrido.

AMIGO 3. Mira, no sale a fiestas, no toma licor, no sale con chicas. Eso es ser aburrido.

AMIGO 2. Sí, aburrido. (Gritando.) ¡Aburrido!

VICENTE. Está bien. Sí es un poco aburrido, pero hay que verlo por el lado positivo. Cada vez que necesito algo voy a donde él y siempre me resuelve de alguna manera.

AMIGO 1. Muy bien, Vicente, pero cambiemos de tema. Espero que ya tengas el dinero que debes.

VICENTE. (Nervioso y asustado.) Sí, lo tengo.

AMIGO 3. Pues paga.

AMIGO 2. Sí, paga.

AMIGO 1. Hermano, si entraste en este negocio tienes que estar consciente de que existen responsabilidades. O pagas ahora o pagas con sangre. Así que paga.

VICENTE. Te dije que tengo el dinero, pero debo ir al banco a retirarlo, y ya es muy tarde. Si quieres el dinero espera hasta mañana a primera hora.

AMIGO 1. Trataré de hablar con el jefe, pero no te aseguro nada. Haré lo que pueda, pero recuerda que ya el jefe está muy molesto contigo porque no es la primera vez que sucede.

AMIGO 3. Amigo, estás metido en problemas, y ya es casi imposible que hagamos algo por ti.

VICENTE. Por favor, díganle al jefe que ya tengo el dinero, que solo tengo que retirarlo del banco mañana y tendrá lo que le debo.

AMIGO 1. Te lo repito, haré lo que pueda; pero cambia esa cara, vamos para una fiesta. ¿Recuerdas? Así que vamos a divertirnos.

AMIGO 2. Sí, a divertirnos.

(Vicente y sus amigos continúan caminando hacia la fiesta.)



ESCENA 3

(Andrés va caminando solo hasta que llega a su casa. Mientras él entra, su madre lo espera y observa.)

ANDRÉS. Bendición.

RAQUEL. Dios te bendiga, hijo (Le da un beso en la mejilla, mira hacia afuera de la casa y luego pregunta.). ¿Dónde está Vicente?

ANDRÉS. Ah, se encontró con unos amigos y lo invitaron a una fiesta en casa del Chango.

RAQUEL. ¿Se fue con ellos? (Algo molesta.) Él estaba contigo.

ANDRÉS. Sí, se fue. (Bosteza.) Me siento muy cansado. Me retiro a dormir. Bendición.

RAQUEL. Dios te bendiga y que descanses.

ANDRÉS. Hasta mañana y buenas noches.

(Andrés se dirige fuera de la escena como si se retirara a su dormitorio. Raquel se queda pensativa y algo molesta.)



ESCENA 4

(La mañana siguiente.)

RAQUEL. (Desde la cocina.) Hijo, despierta. Ya el desayuno está listo. No dejes que se te enfríe.

ANDRÉS. (Gritando.) Bajo en un minuto.

(Andrés llega al comedor. Raquel ya le está esperando sentada y el desayuno está servido. Andrés le da un beso a su madre, se sienta en la mesa y comienza a orar por los alimentos y el día que comienza. Luego de orar empiezan a comer. Pasan unos segundos y Andrés ya ha comenzado a comer. Raquel no ha probado el desayuno y mira a Andrés fijamente. Andrés se da cuenta de la actitud de su madre y deja de comer para hacerle una pregunta.)

ANDRÉS. (Preocupado.) ¿Qué sucede? No has probado tu comida.

RAQUEL. (Con voz pausada.) Estoy muy preocupada por ti. Ese amigo tuyo…

ANDRÉS. ¿Vicente?

RAQUEL. Sí, Vicente. Es que no veo nada bueno en él. Él es un buen chico, pero a veces hace ciertas cosas que no me inspiran confianza. Anoche mismo. Ustedes salieron juntos y llegaste solo. Como si no le importara nada. Además, fuiste tú el que le pagaste la entrada al juego. Eso me deja mucho qué pensar. Y me da mucha pena decirte esto, pero a veces pienso que se aprovecha de ti, y de la amistad que le brindas. Tú no te mereces a alguien que te trate de esa forma.

(Andrés en todo momento está muy atento a lo que su madre dice. Cuando Raquel termina Andrés se queda callado unos segundos y luego responde.)

ANDRÉS. (Con una sonrisa.) Madre, tienes razón en todo lo que estás diciendo, pero Jesús, siendo Dios, se despojó de toda su grandeza y toda su gloria para venir a este mundo a vivir como tú y como yo. No sólo eso. Se la pasaba sanando y haciendo toda clase de favores a las personas que luego le acusarían y crucificarían. ¿Acaso Jesús se merecía todo lo que le hicieron? No me tienes que responder. Pero, ¿sabes por qué hizo todo lo que hizo? Lo hizo por amor, por misericordia, y lo que hago con Vicente no lo hago sólo por obedecer a Dios, lo hago porque lo amo, y oro en todo momento para que un día se dé cuenta de que Dios también le ama y pueda recibir a Cristo como su Salvador y su Señor, y pueda ser contado como uno de los coherederos del reino juntamente con Cristo. Madre, tu preocupación es genuina, pero ¿no es esto lo que me has enseñado tú? ¿A hacer el bien sin mirar a quién?

RAQUEL. (Sollozando.) Hijo, estoy muy orgullosa de ti, y le doy gracias a Dios por ti. Te amo, hijo.

ANDRÉS. Yo también te amo.

(Ambos se funden en un abrazo. Mientras tanto Vicente se acerca a la casa de Andrés, se asoma por la ventana y llama a Andrés.)

VICENTE. (Desde afuera, nervioso y mirando hacia todas partes como si alguien le persiguiera.) ¡Andrés! (Grita más fuerte la segunda vez.) ¡Andrés!

RAQUEL. Te llaman afuera.

ANDRÉS. Es Vicente.

RAQUEL. (Sorprendida.) ¿Tan temprano? (Suspira.) Anda, ve a ver lo que necesita.

(Andrés se levanta de la mesa y le da un beso a su madre. Abre la puerta y allí estaba Vicente muy nervioso.)

ANDRÉS. Hola, Vicente. ¿Tan temprano? Son las nueve de la mañana.

VICENTE. Sí, sí, pero entremos. (Vicente entra a la casa y empuja a Andrés hacia adentro. Luego Vicente cierra la puerta.)

ANDRÉS. Te ves muy preocupado. Dime, ¿qué sucede?

(Mientras tanto Raquel recoge la mesa. Vicente mira hacia donde Raquel y luego dirige su atención a Andrés.)

VICENTE. Necesito un favor.

ANDRÉS. Dime, para eso somos amigos.

VICENTE. Sí, sí, es que necesito ir al banco a retirar un dinero.

ANDRÉS. (Riéndose.) Ah, vale… Tanta preocupación, lo hubieras dicho antes. Me tenías un poco asustado. Espera un minuto.

VICENTE. Ve a ver si doña Raquel me puede llevar.

ANDRÉS. Creo que no habrá problema. Sólo espera un tiempo en lo…

VICENTE. (Casi gritando.) No… (Con un tono más bajo.) Es que es una emergencia. ¿Podemos ir ahora?

ANDRÉS. Muy bien, le diré a mi madre.

(Andrés va hacia su madre. Raquel suspira y toma las llaves del auto.)

RAQUEL. Hola, Vicente.

VICENTE. Buenos días, Doña Raquel.

RAQUEL. Muy bien, vamos.

(Andrés, Raquel y Vicente salen de la escena como si salieran de su casa.)



ESCENA 5

(Vicente está en la fila del banco y es el próximo en ser atendido.)

ESTER. Próximo.

(Vicente da un paso y se asoma en la ventanilla.)

ESTER. Buenos días… ¡Eh, Vicente, tanto tiempo! ¿Cómo estás?

VICENTE. (Un poco nervioso.) Luego hablamos, vengo a retirar el dinero de mi cuenta. Necesito que te apresures, por favor.

ESTER. La fiesta de anoche estuvo súper, pero tú estuviste mejor.

VICENTE. Sí, Ester, pero date prisa.

ESTER. Nada más me falta que me des el número de tu cuenta.

(Vicente le entrega un papel con el número y Ester continúa con su trabajo.)

ESTER. ¿Vas a retirar todo o dejarás algo en la cuenta?

VICENTE. Deseo cerrar mi cuenta, sácalo todo.

ESTER. Muy bien. (Le entrega un sobre con el dinero.) Aquí está tu dinero. Gracias por haber sido cliente de nuestro banco. (Le susurra a Vicente en voz baja.) No va a haber nadie en casa esta noche… Te invito a cenar.

VICENTE. Veré lo que puedo hacer.

ESTER. Te estaré esperando a las siete.

(Vicente le sonríe, introduce el sobre con el dinero en el bolsillo de su pantalón y se retira. Mientras tanto Raquel y Andrés esperan sentados en la sala de espera. Tan pronto ven que Vicente termina se ponen de pie y se preparan para salir del banco.)

ANDRÉS. ¿Está todo en orden?

VICENTE. Listo. Ya podemos irnos a casa, Doña Raquel.

RAQUEL. Muy bien, entonces, vámonos.

(Los tres salen del banco.)



ESCENA 6

(Segundos después de haber salido del banco.)

VICENTE. ¿Doña Raquel?

RAQUEL. Dime, Vicente.

VICENTE. ¿Estamos lejos del automóvil?

RAQUEL. No, se encuentra en el próximo bloque.

(En esos momentos dos personas armadas con pistolas se acercan. Son ladrones y de repente corren hacia ellos.)

LADRÓN 1. (Gritando)¡Vicente!

(Los ladrones están apuntando con sus armas.)

LADRÓN 2. Paga lo que debes.

VICENTE. ¿Quiénes son ustedes?

ANDRÉS. Vicente, ¿qué sucede? ¿Quiénes son ellos?

(Raquel une sus manos y comienza a orar.)

LADRÓN 1. No importa, solo paga lo que debes o te rellenamos de plomo.

VICENTE. Muy bien, aquí está el dinero. (Saca un sobre que tenía en el bolsillo del pantalón.) Y díganle al jefe que cuente conmigo para lo que sea. Esto no volverá a suceder.

LADRÓN 1. (Tomando el sobre.) El jefe no da muchas oportunidades.

VICENTE. Por favor, díganle que no sucederá más.

LADRÓN 2. Tienes toda la razón cuando dices que no volverá a suceder.

(En ese momento el ladrón 2 le apunta con su pistola y se prepara para disparar y matar a Vicente. Andrés se percata y reacciona.)

ANDRÉS. (Grita mientras le empuja.) ¡Vicente, cuidado!

(Entonces se escucha una detonación y Andrés cae al suelo y Raquel grita del susto.)

LADRÓN 1. Larguémonos de aquí, vendrá la policía.

LADRÓN 2. Pero Vicente…

LADRÓN 1. Olvídate de Vicente, ya tenemos el dinero. Era lo que necesitábamos.

(Los ladrones huyen corriendo de la escena. Raquel se avalancha sobre su hijo, mientras que Vicente se ha quedado estupefacto mirando el cadáver de Andrés en el suelo.)

RAQUEL. (Grita desconsolada.) ¡Andrés, hijo! ¡Responde! (Llorando.) ¡Responde!

(Se encuentra Raquel en el suelo abrazando a su hijo.)

VICENTE. (Con voz entrecortada.) Fui yo el que debió haber muerto.


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BUSCAD Y HALLAREIS



BUSCAD Y HALLAREIS 


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Personajes: El buscador, el mesonero, el joven Rico, Pilato, Judas, La Samaritana, María, Marta, Lázaro, María Magdalena y Pablo.

BUSCADOR: (Entra y se dirige al lado derecho de la plataforma donde se encuentra una mesa, después de buscar algo para leer, encuentra entre los libros una Biblia. Tomando esta la limpia y la sostiene en sus manos). ¡La Biblia de mi madre! Es extraño que yo la encontrara esta noche. Todo el día he estado pensando en ella. Quizás es porque hace exactamente cinco años que ella se fue. ¡Pobrecita! Ella era algo supersticiosa, pero tengo que admitir que aparentemente ella encontraba mucho de valor en este libro, bastante para ser feliz a pesar de sus problemas. ¡Cómo la recuerdo! Voy a hojear la Biblia por unos momentos. (Enciende la lámpara y se sienta). Muchos años han pasado y no he ni siquiera abierto la Biblia (La hojea) Sin embargo recuerdo algunas historias que mi madre me relataba cuando era niño. Aquí está el pasaje que se refiere al nacimiento de Jesús (lee en silencio un momento y luego en voz alta Luc. 2:7) “Y dio a luz a su hijo primogénito y lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón” (Se queda pensando).

MESONERO; (Entra por el lado izquierdo).

BUSCADOR: ¿Quién es Ud.?

MESONERO: Soy el mesonero del mesón donde no hubo lugar para Jesús.

BUSCADOR: Pero Ud. no se rehusó a darle lugar. Dice aquí que (No había lugar para ellos en el mesón).

HIMNO: “Sin alcoba quieta”

MESONERO: ¡Ay! No había lugar para ellos, pero sí, para otros que pudieran pagar (mueve la cabeza), Ah, no. No procuro justificarme. Me interesaba solamente el dinero, ellos eran pobres, sí muy pobres, sin embargo ¡Cuán ricos eran! Y yo que era rico ¡cuán pobre fui! Si hubiera sabido quienes eran los que me pedían posada les habría dado hasta mi propio cuarto. Y ahora habiendo pasado todos estos años podría decirse que yo había hospedado al Rey de reyes. Pero todo lo que puedo hacer es sentir remordimiento (Sale despacio y muy triste).

BUSCADOR: ¡Pobre señor!  Parece que está muy perturbado. Está permitiendo que los recuerdos del pasado lo abrumen. Pero yo creo que así me sentiría yo también si al llegar a la madurez me diera cuenta que he cometido un gran error en mi juventud. Una cosa puedo decir, estoy viviendo una vida limpia y portándome bien. No tendré nada de qué arrepentirme después.

JOVEN RICO: (Entra muy apresuradamente) Y sin embargo, tú, sí, tendrás algo de qué arrepentirte, querido joven.

BUSCADOR: (Consigo mismo) ¿qué es esto? Creo que estoy viendo visiones (dirigiéndose al joven rico) me permite hacer una pregunta ¿quién es Ud.?.

JOVEN RICO: ¿Yo? Yo soy otro de los que pensaron que todo lo que era necesario era vivir una vida muy recta. Había guardado todos los mandamientos desde mi juventud y cuando Jesús me dijo que vendiera lo que tenía y le diera a los pobres no le entendí. Pensé que él no quería a los hombres ricos para hacerlos sus discípulos. Pero no era así, el Maestro sabía que yo no había guardado el primer mandamiento, que yo colocaba mis posesiones antes que Dios. Y cuando me dijo que lo siguiera, me fui muy triste ¡Qué necio fui, él pudiera haberme hecho uno de sus discípulos! ¡Pero ahora es demasiado tarde. (Sale).

HIMNO: Prefiero a mi Cristo.

BUSCADOR: (Leyendo en silencio Mat. 27: 24-26. En voz alta).

PILATO: (Entra y camina de un lado a otro de la plataforma sin que el buscador se de cuenta de él. Al fin se sienta y pone su cabeza entre sus manos) ¡No puede ser, no puede ser!

BUSCADOR: ¿Qué no puede ser? ¿Quién es Ud.?

PILATO: No puede ser que él esté muerto y que yo sea el responsable. Él es inocente. No, no puede ser.

BUSCADOR: Sin duda Ud. es Pilato.

PILATO: Si yo soy, pero, ¡Ay de mí! Vendí mi alma para obtener paz y ahora no la tengo. Él fue juzgado por mí por una hora y yo seré juzgado por él por toda la eternidad, porque yo lo he matado, el mejor hombre que jamás haya vivido. Y que debiera haberlo justificado y protegido, he crucificado al Hijo de Dios.

BUSCADOR: Pero Ud., no debe sentirse triste... las multitudes estaban gritándole, los sacerdotes y los ancianos estaban obligándole a la decisión que tomó no podía haber hecho otra cosa.

PILATO (Parándose) oh, sí, hubiera podido. Lo trajeron sin que hubiera falta en él. Yo no pude encontrar en él ninguna culpa, se sostuvo como un rey. Procuré que Herodes lo sentenciara para librarme pero Herodes lo envió a mí. Luego dejé que la gente escogiera entre Barrabás y Jesús, ellos escogieron al ladrón Barrabás, y yo permití que ellos crucificaran a Jesús, después pedía agua pensando que podía lavar mis manos de la sangre de Jesús el Hijo de Dios. De mis manos sí, pero ¡Ay de mi alma!. Joven, no puedes ser neutral, tienes que escoger (sale).

HIMNO: Juzgaron a mi Cristo.

BUSCADOR: Ciertamente. ¡Qué extraña son estas apariencias! (Frota sus ojos como si quisiera borrar lo que está viendo) No sé si estoy soñando o si esos personajes son reales. Ellos me hacen recordar a mi madre y todas las cosas que ella solía decirme. ¡Pobrecita! Se puso tan triste cuando le dije que tenía mas interés en ganar dinero que en ser Cristiano e ir al templo. Bueno, yo creo en los principios que Jesús enseñó, pero esta idea de dejarlo todo y rendirme a él es cosa diferente. El dinero no me hará daño.

JUDAS: (Entra) Ay, joven, ganar dinero no te perjudicará, pero ¿estás seguro que el dinero no te ha ganado a ti?

BUSCADOR: ¿Quién es Ud.?

JUDAS: Tú me conoces. (Muestra su bolsa) Soy Judas Iscariote. Yo también tenía interés de ganar dinero cuando era joven. Luego vino Jesús y me invitó para que lo siguiera. Le seguí, pero el deseo de ganar dinero se adueñó de mí hasta el punto que pude pensar en otra cosa. Empecé a robar, a robar del fondo de las contribuciones pagadas por las gentes de Galilea y Jerusalén, yo sé ahora que lo que Jesús quiso decir cuando se refería a la codicia y cómo las cosas escondidas serían rebeladas. Él estaba pensando en mí. Él hizo todo lo que pudo para hacer que yo me diera cuenta de mi posición tan peligrosa, pero aquella avaricia no me dejaba, andaba detrás de mí aquel amor por el dinero del que él nos amonestó diciendo: “Haceos tesoros en el cielo” Condenó mi alma llegué a ser tan sordo a cada palabra y amonestación que brotaba de sus labios, que al fin por treinta piezas de plata yo le entregué. Le entregué a sus enemigos. ¡Oh, cómo daría yo poder cambiar aquella hora tan negra! Pero no puedo; él fue sacrificado y yo fui el acecino. Joven te suplico encarecidamente que no permitas que el dinero sea la meta de tu vida. Sigue a
Él primero (Sale cuando empieza la música)

HIMNO: “Confío solo en ti.” (Cuarteto).

BUSCADOR: (Se levanta y se dirige al otro lado de la plataforma y regresa). Me siento muy molesto. Son tonterías lo que están diciendo. (Se sienta) ¿Podría ser que yo estuviera equivocado? Mi madre siempre me decía que iba a arrepentirme algún día si no llegaba a ser cristiano en mi juventud. Yo pensé que ella era algo ridícula, y sentimental, pero, quizás ella tenía razón. La religión nunca ha sido una cosa real en mi vida, pero en esta noche estoy empezando a comprender como se sintieron las personas cuando rechazaron a Cristo, y cómo lo lamentaron después...  ¿Estaré haciendo mal en esperar? Pero, no veo lo que significaría para mi ser cristiano. ¿Qué beneficios obtienen las personas que son cristianas?

LA SAMARITANA: (Antes de entrar en la escena se canta la segunda estrofa de “OI LA VOZ DEL SALVADOR” Al llegar a la última parte del himno, entra y se sienta poniendo su cántaro a un lado)

BUSCADOR: (Consigo mismo) Esta vez es una mujer. (Dirigiéndose a la mujer) ¿Quién es usted?

SAMARITANA: Me llaman la mujer samaritana. Fui yo la que un día fui al pozo para sacar agua y allí me encontré con Jesús. Me pidió que le diera agua para beber. Me sorprendió mucho esto, siendo yo samaritana y él judío. Le dije eso, y luego me dijo: “Si conocieses el don de Dios, y quién es el que te dice dame de beber. Tú pedirías de él y El te daría agua viva, el agua que brota para vida eterna”. Yo tomé de esa agua y mi corazón y mi alma se saciaron. Desde aquel día no he conocido ni una hora de tristeza y antes de conocer a Cristo, ¡cómo buscaba la felicidad! Había probado los placeres y El lo supo. No le pude ocultar a El, aunque nunca nos habíamos encontrado. Nadie puede esconder nada de su vista, y es mejor porque sus ojos penetrantes y bondadosos no ven debajo del exterior de nuestras vidas y nuestros pensamientos más íntimos y propósitos quedan expuestos ante El. El con mucha ternura coloca su dedo sobre el lugar secreto y nos transforma en nuevas criaturas. Entonces qué bendición es sentir que nuestras vidas son como libros abiertos que los hombres puedan leer, y leyéndolos encontrará a Cristo. Oh, buscador de la verdad, si tomares de esa agua de vida, nunca más tendrás sed. Te satisfará como ninguna otra cosa puede hacerlo. (Sale)

BUSCADOR: Ella parece muy feliz. Yo no puedo decir que lo soy aunque no tengo pecados escondidos en mi vida como ella sin duda los tenía. Sin embargo, no soy feliz, ni estoy satisfecho como parecen estar los que le han seguido. Quizás puedo hallar aquí algo de otros que también lo conocieron. (Busca y lee Juan 11:19-21)
(Entra María, Marta y Lázaro)

LAZARO: Aquí estamos nosotros tres, mis hermanas, Marta, María y yo.

BUSCADOR: ¿Y usted? Usted debe ser...

LAZARO: Sí, yo soy Lázaro. Soy aquel que Jesús levantó de entre los muertos. ¿No debo yo amar al que hizo tanto por mí? Y El también da vida a aquellos que están muertos en el egoísmo y en el pecado.

BUSCADOR: (Dirigiéndose a las mujeres) ¿Y cuál de ustedes es María?

MARIA: Yo soy, ¡Qué agradable fue sentarme a los pies de Jesús y escuchar sus palabras de simpatía, sabiduría y amor. “El alumbró nuestro hogar, lo convirtió un cielo aquí en la tierra. Y El puede hacer lo mismo por ti. Su poder no ha cambiado, El es el mismo ayer, hoy y para siempre. Si tú lo recibieras en tu corazón encontrarías la paz de Dios que sobrepuja a todo entendimiento. ¿No es verdad, Marta?

MARTA: Sí, qué gozo tan grande recibe uno al servirle. Podría trabajar desde la mañana hasta la noche sirviéndole y en la tarde me sentiría tan descansada como si el día apenas hubiera comenzado. Emplea tus días en su servicio y el gozo inefable será tuyo en cada momento de tu vida. (Salen)
BUSCADOR: Eso es lo que yo deseo, paz y gozo. Pero todos dicen que yo tengo que dejar mi propia vida para hallarla. Yo estimo mi vida. Me gustan las cosas de este mundo...

HIMNO: “Si acudes a Jesús” Cuarta estrofa. Himnos de la vida cristiana #90 o “Si aceptas a Jesús”.

BUSCADOR: Es cierto que Jesús significa mucho para ellos. Quizás he estado equivocado, quizás. Indudablemente  El significa más en la vida de una persona de lo que yo pensé. Tiene que haber algo en El que hace que la gente quiera entregar sus vidas y todo lo que tienen a El. Hubo una mujer de la cual Jesús echó fuera siete demonios y que después lo siguió contribuyendo al sostén de la causa. Cuando el Señor fue sepultado buscó su tumba para embalsamarle y encontrando vacía la sepultura, le lloró amargamente, sin duda El significa algo para ella.

M. MAGDALENA: (El coro o cuarteto cantará la estrofa y el coro del himno “Me levantó” #168 de Melodías Evangélicas. Ella estará durante el coro).

BUSCADOR: (Se levanta, da media vuelta y aparece como si tuviera una gran lucha. Sus pecados le condenan, pero todavía no está dispuesto a entregarse a Cristo).

M. MAGDALENA: Oh buscador de la verdad, ¿por qué estás resistiendo? Escucha Cristo dice: “Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino por mí”. También dice: “He venido para que tengas vida y para que la tengan en abundancia”. Si quieres conocer la verdad y experimentar la paz en tu vida, acepta su invitación: “Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados que yo os haré descansar”. Yo te suplico que fijes tus ojos en Cristo y que lo aceptes en tu corazón. (Extiende las manos).

HIMNO: “Acepta El Perdón de Jesús”.

BUSCADOR: (Despacio) ¿Podría ser que la verdad, la cual he estado buscando, sea la verdad que mi madre conoció? La cruz de Cristo significaba todo para ella. Habló de Él y cantó de El todo el tiempo. Algo me dice que ella tenía razón. Siento anhelos extraños en mi corazón esta noche.

M. MAGDALENA: ¡Es el Espíritu Santo que te está hablando, joven, el Espíritu de Cristo! Si tú lo hubieras conocido como yo lo conocí, no vacilarías ni un solo momento. Sabrías que él puede satisfacer cada anhelo de tu corazón. Te puede dar gozo y paz y puede dar un nuevo significado a tu vida. Yo no sabía lo que era la vida hasta que me encontré con Él. Él llenó mi vida hasta hacerla rebosar. Con su incomparable amor me dio gozo, paz y felicidad, porque perdonó mis pecados. Y El te perdonará a ti también. Te dirá como me dijo a mí: “Tu fe te ha salvado, vete en paz”. (Sale).

BUSCADOR: (Se sienta con la cabeza inclinada).

HIMNO: “A Tu Puerta Cristo Está”.

BUSCADOR: (Al terminar la música él se levanta de repente y camina de un lado a otro de la plataforma) Tengo que hacer algo. No puedo soportar más este aguijón en mi alma. Tengo que irme y olvidarlo todo. ¡Oh, oh! (Se fija en la Biblia) ¿Pero? ¿Cómo? Si pudiera verlo y hablar así como los otros lo hicieron. Pero El parece ser más real ahora que antes. Si solamente hubiera uno como yo, uno que lo amó sin haberlo visto nunca, uno que nunca estuvo a su lado, sin embargo sintió su presencia, uno que pudiera enseñarme como... (Se dirige hacia el lado izquierdo de la plataforma).

PABLO: (Entra por el lado derecho) La gracia sea contigo, mi hermano y la paz de Jesucristo por la voluntad de Dios, vengo a ti con el evangelio de Cristo, “Porque es potencia para salud a todo aquel que cree”.

BUSCADOR: Creo, ¿qué creo?

PABLO: “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo”.

BUSCADOR: ¿Pero esto es todo? Seguramente hay otra cosa que debo hacer para pagar por mi vida de descuido, pecado y egoísmo, tiene que haber una deuda que pagar.

HIMNO: “Por una deuda preso fui”.

PABLO: No hay deuda que tú puedas pagar. Él pagó todo. “Ahora pues ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, mas conforme al Espíritu”.

BUSCADOR: ¿Pero cómo puedo saber si estoy andando conforme al Espíritu?

PABLO: Porque el mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.

BUSCADOR: (Mueve la cabeza afirmativamente pero indicando que no entiende del todo) Siga diciéndome más.

PABLO: ¡Escucha! Tú has oído como yo respiraba amenazas y muerte contra los discípulos de Jesucristo. Tú sabes que yo fui a Damasco con el propósito de traer los discípulos prisioneros a Jerusalén. También has oído como de súbito, yendo por el camino, me cercó un resplandor de luz del cielo y una voz que me decía: “Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues? Y yo dije: Señor, ¿qué quieres que haga? Yo no le pregunté cómo ni por qué, y el Señor dijo: “Levántate y entre en la ciudad, y se te dirá lo que conviene hacer. Cuando me levanté estaba ciego por el resplandor de la luz  y por tres días me quedé así, sin comer ni beber. Entonces cierto discípulo del Señor fue mandado a poner sus manos sobre mis ojos para que recibiera la vista y fuera lleno del Espíritu Santo. Oré, fui bautizado y recibí la vista. Saulo llegó a ser Pablo, tu hermano en Cristo que ahora te suplica (Se levanta y se acerca al buscador) Que te entregues al Señor. Lo que El hizo por mí, puede hacerlo por ti. (Pausa y hablando despacio) “Si confesares con tu boca a Jesús y creyeres en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo. Así que hermano, te ruego por las misericordias de Dios que presentes tu cuerpo en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es tu racional culto. He aquí ahora es el tiempo aceptable, he aquí ahora el día de la salvación. (Sale).

BUSCADOR: (Se sienta con la cabeza sobre su brazo en la mesa mientras se canta el himno: “Ven Pecador” luego toma su Biblia) Sí, decidiré ahora. El Dios de mi madre será mi Dios, su Salvador, mi Salvador. (Se arrodilla) Señor, “Creo, ayuda mi incredulidad”.

HIMNO: “Yo Escucho Buen Jesús”. (Buscador saldrá despacio conservando la actitud y el espíritu del drama).

SUGESTIONES: Para la Presentación del Programa.

ESCENARIO: La plataforma puede arreglarse como una sala. El buscador se sienta en un sillón; una mesa, sobre la cual está una lámpara, a un lado, a la derecha se colocará un banco que usarán Pilato, la Samaritana y Pablo.

ALUMBRADO: No debe haber mucha luz en la representación.

MUSICA: El coro o cuarteto que se necesita para los himnos estará detrás del escenario.

VESTUARIO: Para mejor orientación se recomienda que consulten algunos cuadros para que se vean los trajes usados en los tiempos bíblicos.


FIN
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